De entre todos los monstruos y animales míticos, quizás sea el dragón el más conocido. En todo el mundo y durante siglos ha ocupado un lugar en el arte, la mitología y la religión. La de san Jorge y el dragón es tan solo una más de las numerosísimas leyendas surgidas en torno a esta simbólica criatura, que igual se halla entre los estandartes de un ejército medieval lanzándose a la batalla que en la suntuosa corte de los emperadores chinos.
Del mismo modo que nuestros antepasados atribuyeron a numerosos dioses características tanto humanas como animales para dotarlos de poderes superiores a los de ambas especies, a los dragones se les dotó de un carácter sobrenatural imaginándolos como una combinación de diferentes criaturas. Cada cultura interpretó al dragón según sus necesidades y así, mientras el dragón occidental simboliza las fuerzas destructivas de la oscuridad, el chino encarna las virtudes de la amabilidad y la benevolencia, siendo una criatura benéfica que trae prosperidad y buena suerte. Igualmente, se le atribuyó un aspecto acorde con sus animales más significativos. El dragón indio se parece a un elefante; el chino a un ciervo y el europeo occidental (donde este mito procede de los relativos a la serpiente) a un reptil, guardando gran semejanza con los grandes reptiles prehistóricos, lo que hace sospechar su origen en el recuerdo popular de los enormes fósiles de dinosaurios o tal vez en la memoria de algún monstruo prehistórico superviviente. Hay dragones terrestres, acuáticos y voladores; dragones fieros y dragones tímidos; dragones que custodian tesoros y dragones que secuestran princesas. De cualquier forma, sea cual fuere el simbolismo o el aspecto que se le atribuya, estas fabulosas criaturas siguen ejerciendo un gran atractivo sobre nuestra imaginación, como demuestran los próximos estrenos de Cómo entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon, Peter Hastings, 2010) y Cazadores de dragones (Chasseurs de dragons, Guillaume Ivernet y Arthur Qwalk, 2008). Así que hemos aprovechado para hacer un ranking de nuestros dragones favoritos, pero como no hay nada más despreciable que la verdad absoluta, os invitamos a realizar las modificaciones que os parezcan oportunas o a incluir alguna peli que se nos haya podido escapar. Ahí va.
11. "Dragones y mazmorras" (Dungeons and Dragons, Courtney Salomon, 2000). Un frustado intento por llevar a la gran pantalla el popular juego de rol creado por Gary Gygax. Lo único que se salva son los dragones.

10. "Eragon" (Eragon, Stefen Fangmeier, 2006). Basada en el primer libro de la saga El legado, de Christopher Paolini, que empezó a escribirla con tan solo quince años. Las aventuras del joven Eragon y su dragona azul, Shapira, para restaurar la antigua Orden de Jinetes de Dragón, derrocar al tirano rey Galbatorix y devolver la paz a Alagaësia.
9. "La espada mágica. En busca de Camelot" (Quest for Camelot, Frederik Du Chau, 1998). Una película de animación con el tema artúrico de fondo en la que destaca el papel estelar del divertidísimo dragón bicéfalo Devon y Cornwall (doblado por Gomaespuma).
8. "Pedro y el dragón Elliott" (Pete´s Dragon, Don Chaffey, 1977). En este film la factoría Disney combinó actores y escenarios reales con animación para contar la historia de la hermosa amistad entre un pequeño huérfano y un dragón verde al que sólo él puede ver.
7. Las bestias voladoras al servicio del diabólico Sauron que aparecen en "Las dos Torres" (2002) y "El retorno del rey" (2003), la segunda y tercera parte de la trilogía de El Señor de los Anillos, no son estrictamente dragones (¿alguien los vio escupir fuego?) De hecho, según las descripciones de Tolkien pueden interpretarse como enormes pterodáctilos. Pero su impresionante aspecto hace que merezcan ocupar un lugar en esta lista al margen de estériles discusiones zoológicas, porque lo parecen ¿o no?
6. "Dragonworld" (Ted Nicolau, 1994). Viene a ser una especie de mezcla entre una hipotética “¿Qué hubiera ocurrido si Pedro y Elliott hubieran seguido juntos?” y Liberad a Willy (Simon Wincer, 1993). En este film, John McGowan, que lleva años junto al dragón Yowler, lo alquila a un empresario sin escrúpulos que lo exhibe en un parque temático. Cuando John es consciente de su penosa situación, hace todo lo posible para enmendar su error y reencontrarse con su escamoso amigo. Tiene una precuela: Dragonworld: The Legend Continues (Ted Nicolau, 1999).
5. En "Dragonheart" (Dragonheart, Rob Cohen, 1996), el sabio y bondadoso dragón Draco (con la voz de Sean Connery y doblado al español por Paco Rabal) le cede una parte de su corazón al joven príncipe Einon, herido de muerte mientras combate a su cruel padre, el rey Freyne. Cuando, años después, se revela tan déspota como su progenitor, Draco y el caballero Bowen deciden unir sus fuerzas para acabar con él. Nominada al Óscar a los mejores efectos especiales. Tiene segunda parte: Dragonheart: Un nuevo comienzo (Dragonheart 2: A New Beginning, Dog Lefler, 2000).
4. En "Jasón y los Argonautas" (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) no aparece un dragón al uso, pero como hemos incluido en este ranking una película tan infame como Dragonworld, también podemos incluir este film porque en él aparece la magnífica Hidra de Siete Cabezas, obra del gran Ray Harrihausen. Un clásico del cine fantástico de aquellos tiempos en que cuatro minutos de efectos especiales significaban meses de trabajo.
3. Realmente espectacular es el dragón que aparece en Harry Potter. Y no nos referimos a Norberto de Hagrid de "Harry Potter y la piedra filosofal" (Harry Potter and the Philosopher´s Stone, Chris Colombus, 2001), sino al que deben enfrentarse los participantes en el Torneo de los Tres Magos de "Harry Potter y el Cáliz de Fuego" (Harry Potter and the Globet of Fire, Mike Newell, 2005).
2. También muy logrados estaban los dragones de "El imperio del fuego" (Reign of fire, Rob Bowman, 2002), ambientada en un mundo post-apocalíptico devastado por estas criaturas, donde un grupo de supervivientes refugiados en un castillo cercano a Londres intenta mantenerse a salvo de sus llamas.
1. En el número uno del ranking colocamos "El dragón del lago de fuego" (Dragonslayer, Matthew Robbins, 1981). Casiodorus Rex, un egoísta rey, mantiene un pacto con uno de los últimos dragones de la tierra llamado Vermithrax Pejorative, el cual habita en una cueva cercana a su pueblo. A cambio de que la bestia mantenga intactas las tierras de su reino, éste le entregará doncellas vírgenes mediante sorteos entre la población. Ulrich, un poderoso mago, y Galen su joven e inexperto aprendiz, deberán hacerle frente…Una película sorprendente tanto a nivel técnico como artístico. Para Guillermo del Toro, que planea dar vida al dragón Smaug para su próxima adaptación de El Hobbit, “el diseño de Vermithrax es tal vez uno de los más perfectos diseños de criaturas jamás realizado”. Una joya del fantástico.

